Y llévame contigo a tu morada por Carolina Coronado
Buscador de poesias: Y LLÉVAME CONTIGO A TU MORADACarolina Coronado02/10/2008 ¡Qué abatida estará, Señor, mi vida cuando no te consagro ni un acento! ¡Qué hundido debe estar mi pensamiento cuando así te abandona, así te olvida! Preséntasme la tierra florecida, resplandeciente en lumbre el firmamento, y en vez de bendecirte y celebrarte bajo los ojos para no mirarte.
Gran pesar no sufrí, padre divino; ningún dolor agudo el alma llora; pero más me entristezco, hora por hora conforme voy andando mi camino: ni sé si es bueno o malo mi destino, ni advierto si se agrava o se mejora; sólo sé que el vivir menos agrada cuanto más adelanto en la jornada.
No he perdido la fe, que mucho creo; no me hirieron, Señor, los desengaños, ni presa fui de pérfidos amaños, ni juguete de loco devaneo; yo no tengo ambición, nada deseo, es mi existencia juveniles años, pero triste; Señor, muy triste estoy, puesto que ni mi canto ya te doy.
¡Ay! Cuando siento del fecundo mayo el vaporoso y caldeado ambiente jugar con mis melenas blandamente, te quisiera cantar, pero en desmayo melancólico abísmase la mente, y como herida por amante rayo las lágrimas se agrupan a mis ojos y hasta la luz del sol me causa enojos.
Luego las plantas pienso que suspiran, paréceme que el río se lamenta, y la vida a mis ojos se presenta llena de sombras que dolientes giran... y yo no sé por qué, miedo me inspiran, y no sé que aflicción me desalienta, pero tiendo los brazos y te digo señor, señor, ¡ay! llévame contigo.
Tal vez, Señor, el porvenir me inquieta porque nací mujer y soy cobarde, y tal vez en las brisas de la tarde me anuncia el porvenir mi ángel profeta. Triste será el de la mujer poeta, mas ora el bien, ora el dolor me aguarde, mejor quisiera que con brazo amigo me quisieras llevar, Señor, contigo.
Aquí la turbación, aquí el gemido, aquí la guerra, aquí los hondos males tienen reinado eterno, y siempre iguales los tiempos han de ser a los que han sido; señor, y allá el descanso apetecido, allá la paz, los goces celestiales me convidan, si quieres santo amigo para siempre llevarme allá contigo.
Allá en la noche hay sol, no acaba el día, siempre es abril para los ricos prados, y por aquellos huertos regalados sólo la flor de la virtud se cría: el odio, la ambición, la tiranía no existe en tus dominios dilatados; los hombres a los hombres no asesinan, la virtud y el amor allí germinan.
Allá en la fuente de la fija ciencia beberé hasta saciar mi gran deseo, conoceré el error de Ptolomeo, me reiré de la humana suficiencia; sabré quién escribió la alta sentencia que hundió al egipcio y destruyó al hebreo, qué ilumina las cumbres de Sodoma, derriba a Grecia y aniquila a Roma.
Sabré mejor que el sabio más profundo de la historia del orbe tantos hechos, porque en los pobres libros contrahechos mientras estudio más, más me confundo; penetraré las leyes de este mundo, la esencia de los seres, sus derechos, lo que son, lo que fueron, lo que esperan nacidos, por nacer, y cuando mueran.
Sabré por qué tu espíritu se esconde, por qué rodar nos haces en la esfera, qué pretendes hacer con tal carrera, y cómo nos impulsas y hacia dónde: por qué girar al sol nos corresponde, por qué su luz la luna reverbera, por qué tienes volcanes encendidos, por qué tienes los mares extendidos.
Por qué al par de Jesús nace Mahoma, por qué alientas entrambas religiones, por qué arde entre diversas oraciones y en diferente altar distinto aroma: qué das al que la cruz sagrada toma, del de la media luna qué dispones, quiénes te desconocen o te entienden quiénes los que te adoran o te ofenden.
Allá sabré también por qué nacimos débiles y sencillas las mujeres, y si el premio de tantos padeceres habremos de lograr cuando morimos. Allá sabré si destinadas fuimos al duro yugo de los otros seres, y si has dispuesto tú las leyes graves que no puedo decir y que tú sabes.
Allá sabré también por qué deliro, y la oculta razón de mi tristeza; por qué abrasada siento mi cabeza, por qué lloro, Señor, por qué suspiro, por qué cuando tu hermoso cielo miro ansiosa de tu gloria y tu grandeza, olvido de la tierra cuanto amo y llévame contigo, Señor, clamo.
Si comparando el mundo, éste de penas, su injusticia, su error, nuestras pasiones con el bello existir de esas regiones pacíficas, hermosas y serenas, anhelamos romper nuestras cadenas, elevamos a ti los corazones, y de tus brazos al paterno abrigo me quiero refugiar yendo contigo.
Si quiero descansar, hallar consuelo, quiero verte, Señor, yo no vacilo; ¿dónde hallaré más dulce y más tranquilo amor, y más placeres que en el cielo? o si te place mi virgíneo velo, si digna soy de tu celeste asilo, no me dejes aquí desconsolada y llévame contigo a tu morada.
Escribe tu comentario sobre esta poesía. Rellena todos los datos de manera correcta. Es OBLIGATORIO el respeto a los diferentes autores y sus obras. Poesías u Obras QVK- Soluciones a un país de corrupción por Sandoya Castro, William John
- Capítulo 4 de Tragedia de Apología (continuación) por Cancela, Marcial
- Capítulo 4 de Tragedia de Apología por Cancela, Marcial
- Capítulo 3 de Tragedia de Apología por Sandoya Castro, William John
- Capitulo 2 de Tragedia de Apología por Cancela, Marcial
- Capitulo 1 de Tragedia de Apología por Sandoya Castro, William John
- El árbol de mi vida por Sandoya Castro, William John
- Sueños por Da Silva, Amauri
- Tesoro por Da Silva, Amauri
- Poesia de amor: Mariela y Marubeny por Sandoya Castro, William John
- El ser valiente por Sandoya Castro, William John
- El poeta, la inspiración y Dios. por Sandoya Castro, William John
- El hombre cubierto de oro por Cancela, Marcial
- La búsqueda por Cancela, Marcial
- El valor del valor (esto fue lo que pasó) por Cancela, Marcial
- Tono (acróstico) por Cancela, Marcial
- El amor por Cancela, Marcial
- La barca por Cancela, Marcial
- Traigo sonrisas por Sandoya Castro, William John
- SE TU MISMO por Vargas, Juan
- Madre por Vargas, Juan
- Me enamoré por Sandoya Castro, William John
- Simplemente gracias por Sandoya Castro, William John
- HERMANOS por Vargas, Juan
- Felicidad por Vargas, Juan
- No todos somos iguales por Vargas, Juan
- Carta a mi madre por Sandoya Castro, William John
- ¿Qué me hablas? por Da Silva, Amauri
- Carta a mi reina por Sandoya Castro, William John
- Dulce, dulce por Da Silva, Amauri
- ¿Me quiere o no me quiere? por Da Silva, Amauri
- Libre por Da Silva, Amauri
- Carta a mi padre por Sandoya Castro, William John
- Yo soy feliz por Sandoya Castro, William John
- Te quiero dar las gracias por Sandoya Castro, William John
- Tu sonrisa por Sandoya Castro, William John
- La sirena y el pirata por Sandoya Castro, William John
- Nuestra estrella por Sandoya Castro, William John
- Dos seres que caminan juntos por Sandoya Castro, William John
- Oración a nuestro amor por Sandoya Castro, William John
- Mi felicidad es la tuya por Sandoya Castro, William John
- Existe un gran espiritu que solo permite llevar la carga que puedes levantar por Sandoya Castro, William John
- Si algo muere, nace una nueva semilla. por Sandoya Castro, William John
- No te busco, nos encontraremos. por Sandoya Castro, William John
- Soñar y luchar para alcanzarlo. por Sandoya Castro, William John
- Soledad, Fuerza, Valentia y YO por Sandoya Castro, William John
- Soy un caminante por Sandoya Castro, William John
- Opinión sobre Rafael Correa (Presidente de Ecuador) por Sandoya Castro, William John
- Sobre la independencia y el Ché Guevara por Sandoya Castro, William John
- Espero y empezé por Sandoya Castro, William John
Nuevas poesías- Soluciones a un país de corrupción por Sandoya Castro, William John
- Capítulo 4 de Tragedia de Apología (continuación) por Cancela, Marcial
- Capítulo 4 de Tragedia de Apología por Cancela, Marcial
- Capítulo 3 de Tragedia de Apología por Sandoya Castro, William John
- Capitulo 2 de Tragedia de Apología por Cancela, Marcial
- Capitulo 1 de Tragedia de Apología por Sandoya Castro, William John
- El árbol de mi vida por Sandoya Castro, William John
- Sueños por Da Silva, Amauri
- Tesoro por Da Silva, Amauri
- Poesia de amor: Mariela y Marubeny por Sandoya Castro, William John
- El ser valiente por Sandoya Castro, William John
- El poeta, la inspiración y Dios. por Sandoya Castro, William John
- ODA A LA ENCINA EXTREMEÑA por Mohedas Ramos, Wenceslao
- "HOMO HOMINI LUPUS" (1) por Mohedas Ramos, Wenceslao
- A la madre de unos emigrantes por Mohedas Ramos, Wenceslao
- Don adán en su edén por Mohedas Ramos, Wenceslao
- Autodefensa del libro por Mohedas Ramos, Wenceslao
- No me voy por las ramas (poética) por Mohedas Ramos, Wenceslao
- A un emigrante en paro por Mohedas Ramos, Wenceslao
- El poeta por Mohedas Ramos, Wenceslao
- Leer más poesías...
Nuevos poetas- Mohedas Ramos, Wenceslao
- Cancela, Marcial
- Shakespeare, William
- Arquijo, Juan de
- Álvarez de Cienfuegos, Nicasio
- Alfonso X , el Sabio
- Alcázar, Baltasar del
- Asturias, Miguel Ángel
- Andreu, Blanca
- Altolaguirre, Manuel
- Aleixandre, Vicente
- Alberti, Rafael
- Acuña , Manuel
- Velarde, Ramón López
- Lima, José Lezama
- León, Rafael de
- Lugones, Leopoldo
- Liscano, Juan
- Leonardo de Argensola, Lupercio
- León , Fray Luis de
Contenido total de poesías y poetas
Existen: 2584 poesías.
Existen: 64 poesías de QVK
Existen: 231 poetas
|